“¿es abundancia o una libertad que me está resultando inútil?— sería la rabia. No cierto tipo de rabia amorosa que hay. Sino la rabia simple y violenta. Cuanto más violenta, mejor. Rabia de los que no saben nada. Rabia también de los inteligentes del tipo que dicen cosas. Rabia del cinema novo, ¿por qué no? Y del otro cine también. Rabia de la afinidad que siento con algunas personas, como si ya no hubiera saciedad de mí conmigo. ¿Y rabia del éxito? El éxito es una metida de pata, es una falsa realidad. La rabia me ha salvado la vida. Sin ella ¿qué sería de mí? ¿Cómo soportaría yo el titular que salió un día en el diario y que decía que en Brasil diariamente se mueren de hambre cien niños? ¿La rabia es mi rebelión más profunda por ser gente? Ser gente me cansa. Y siento rabia por sentir tanto amor. Hay días en que vivo de la rabia de vivir. Porque la rabia me revitaliza toda: nunca me sentí tan alerta. Bien sé que esto va a pasar, y que la necesaria necesidad ha de volver. (…)” Clarice Lispector , 1967.










